En Martutene Lanbide Eskola, en Donostia, creemos que la formación profesional no solo se construye dentro del aula, sino también a través de las experiencias compartidas. Por eso, con la llegada de uno de los momentos más importantes del curso —el inicio de las prácticas en empresa—, quisimos cerrar esta etapa junto a nuestro alumnado de segundo curso de una forma especial y significativa.
El alumnado de segundo curso se encuentra en un punto clave de su formación: tras meses de aprendizaje técnico, trabajo en equipo y desarrollo personal, llega el momento de dar el salto al entorno profesional real. Antes de ello, organizamos una jornada de despedida pensada para reforzar vínculos, generar recuerdos positivos y poner en valor todo lo vivido durante el curso.
La jornada comenzó con una actividad de paintball, una experiencia dinámica que permitió al alumnado salir de la rutina habitual y enfrentarse a nuevos retos en un entorno lúdico. Más allá de la diversión, este tipo de actividades fomentan habilidades fundamentales en la formación profesional como la comunicación, la toma de decisiones, la estrategia o el trabajo en equipo.
Durante la actividad, pudimos ver reflejado el crecimiento del grupo: coordinación, compañerismo y una actitud positiva que demuestra todo lo que han evolucionado a lo largo del año.
Tras la actividad, continuamos con una comida conjunta, un espacio más tranquilo que permitió compartir impresiones, anécdotas y reflexiones. Estos momentos son especialmente valiosos, ya que ayudan a tomar conciencia del proceso vivido y a reforzar el sentimiento de grupo.
En esta comida no solo hubo risas y buen ambiente, sino también reconocimiento. Reconocimiento al esfuerzo diario, a la constancia y a la superación de dificultades que cada alumno y alumna ha demostrado durante el curso.
Este tipo de experiencias refuerzan uno de los pilares de nuestro centro: acompañar al alumnado no solo en su aprendizaje académico, sino también en su desarrollo personal.
El inicio de las prácticas en empresa marca un antes y un después en la trayectoria del alumnado de FP básica en Donostia. Es el momento en el que pueden aplicar en un entorno real todo lo aprendido en el aula: conocimientos técnicos, hábitos de trabajo, responsabilidad y habilidades sociales.
Las prácticas no solo sirven para adquirir experiencia profesional, sino también para descubrir vocaciones, ganar confianza y empezar a construir su futuro laboral. En muchos casos, además, suponen el primer contacto directo con empresas del entorno, lo que refuerza la conexión entre la formación profesional y el tejido productivo local.
En Martutene Lanbide Eskola apostamos firmemente por esta conexión con el entorno de Donostia, facilitando que nuestro alumnado tenga oportunidades reales de inserción laboral y crecimiento profesional.
Aunque esta jornada ha servido como despedida simbólica de una etapa, en realidad representa el inicio de una nueva fase llena de oportunidades. El alumnado no solo se lleva conocimientos, sino también valores, experiencias y una red de apoyo que seguirá acompañándoles en su camino.
Desde el centro, queremos desearles mucha suerte en esta nueva etapa. Estamos convencidos de que sabrán aprovechar al máximo esta experiencia y que demostrarán todo lo que han aprendido.
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